Con plaza, pero no a lo loco


Ha vuelto a ocurrir: he vuelto dejar pasar meses y meses sin pasar por aquí y sin actualizar esta bitácora que se prometía diario de a bordo con permanentes novedades. Si unas entradas atrás hablaba de que había entrado como profesor interino, motivo entonces por el que no había tenido tiempo de pasar por aquí, el motivo ahora está bien relacionado: he pasado de estar un curso como interino a ser funcionario de carrera. Sí, he aprobado la oposición de profesor de Lengua española y Literatura. Mi trabajo me ha costado.

Ahora la gente se muestra sorprendida: ¿cómo es posible que un jovencito de 29 años tenga ya la vida resuelta?, con un sueldo decente, condiciones laborables decentes y teniendo la certeza de que no va a haber mes que no entre dinero en la cuenta corriente. Muchos se sorprenden de que sin haber cumplido la treintena ya sea funcionario público. Repito: mi trabajo me ha costado.

Voy a desgranar brevemente el trabajo constante seguido durante los últimos años para llegar hasta aquí:

  • Biblioteca de lunes a viernes, llueva, truene o haga cuarenta grados, de nueve de la mañana a dos de la tarde, y de cuatro de la tarde a nueve de la noche.
  • Lectura de todo el temario (72 temas) de la oposición, al menos dos veces.
  • Reelaboración de los temas de academia con mis propios contenidos, con una bibliografía actualizada; en otras palabras, un tema único, que nadie más tenga.
  • En los últimos meses, esquematización de los temas más importantes y que mejor llevaba preparados; en mi caso 30.
  • Durante el confinamiento de la primavera de 2020, seguí estudiando a diario.
  • Lectura de los clásicos de la Literatura española y universal, casi un libro por semana.
  • Cancelar casi en su totalidad tu vida social, al menos los últimos meses.
  • Aprovechar cualquier rato libre para repasar a partir de los esquemas: como he dicho anteriormente, este curso 2020/2021 he estado como interino y he dado, además de mi asignatura, alguna de las que yo llamo «exóticas»; cuando los alumnos de alguna de estas asignaturas me pedían un rato para estudiar otra cosa, yo gustoso se lo he dejado porque yo aprovechaba para pegar un repaso también.
Es posible que se me olvide algo, pero, a grandes rasgos, este ha sido mi trabajo durante los últimos años para llegar a donde estoy. Apenas dos semanas después de saber que había aprobado con plaza (que esto, amigos, es lo importante, porque se puede aprobar la oposición, pero quedarte a décimas de conseguir plaza y seguir como interino) ya he escuchado unas cuantas veces que hay que ver la suerte que he tenido, lo bien que vivimos los profesores y que no voy a dar palo al agua el resto de mi vida. Por lo pronto, este culo inquieto aún no ha parado, pero ya os contaré próximamente mis planes futuros.

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